MAIG 2020

El desarrollo urbano de las ciudades inteligentes

Para el 2050, se espera que la población urbana mundial casi se duplique. Esta realidad hace de la urbanización una de las tendencias más transformadoras del siglo XXI. La población, las actividades económicas, las interacciones sociales y culturales, así como los impactos ambientales y humanitarios, se concentran cada vez más en las ciudades. Esta situación la estamos palpando hoy en día con la crisis de la pandemia del COVID_19 en el mundo entero.
Las ciudades se han convertido en la estructura física de oportunidades y desafíos por igual, desde donde debemos actuar y reaccionar. Se nos presenta la oportunidad para volver a abordar la forma en que las ciudades y los asentamientos humanos se planifican, diseñan, financian, desarrollan, gobiernan y administran.
En este contexto, hemos de entender a las ciudades inteligentes (Smart cities) como una oportunidad si las entendemos como una estrategia cuyo objetivo final no es el uso de la tecnología aplicada, sino, sobre todo, mejorar la calidad de vida de sus habitantes haciendo uso de todas las herramientas posibles. 
Nos encontramos en un momento en que se necesita con urgencia una combinación de las estrategias de planificación, diseño y gestión de nuestros entornos urbanos, pensando en trascender al desarrollo económico. Hemos de ser capaces de hacer uso del desarrollo urbano como una herramienta para comprender y atender a la ciudad como organismo "vivo" complejo, para poder plantear un amplio espectro de soluciones innovadoras para los problemas sociales y ambientales actuales.
Se evidencia que los procesos de desarrollo urbano no sólo están relacionados o dependen de aspectos físicos y/o tecnológicos, sino que se ven muy afectados por la transformación estructural de las sociedades. Durante la última década, las sociedades han sido testigos de cambios sin precedentes en la historia reciente: el colapso de los sistemas políticos y económicos, las nuevas políticas de integración, la globalización de la economía y el declive del estado-nación, la migración masiva, la reducción gubernamental, la reestructuración social e incluso una pandemia.
Como sociedad tenemos la gran responsabilidad de abordar las necesidades actuales y futuras, avanzar hacia una mayor cohesión social, romper las divisiones sociales, promover una gobernanza local participativa e inclusiva y fomentar el desarrollo sostenible. Esto, siendo conscientes de que sólo se puede lograr, si ponemos a las personas en el centro de las políticas públicas y sobre todo las de desarrollo urbano.

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